sábado, 24 de abril de 2021

Hidrovía S.A.

Habría que preguntarle a los belgas de Jan de Nul y a Gabriel Romero de Empepa SA, socios en el consercio Hidrovía SA (siendo Romero testigo mojado por el difunto Bonadío y por Stornelli en la causa Cuadernos) si están contentos con la trágica muerte del compañero Meoni.
En relación al tema Hidrovía, había (o hay) cuatro opciones, en lo referido a la concesión del dragado y balizamiento (la obra pública más estratégica e importante de la Argentina):
  1. Prórroga del contrato actual, porque se vence el plazo el 30 de abril.
  2. Estatización de la obra y de las operaciones, con participación de las provincias costeras.
  3. Adjudicación directa, sin licitación, a otro consorcio, o a varios operadores privados, con participación de las provincias costeras.
  4. Nueva licitación, para la que no había tiempo, pero sobre la que se podía avanzar.
El compañero venía avanzando en las opciones 3 y 4, y la República Popular China tenía altas chances, además se le iba a hacer lugar a la propuesta del Instituto Patria sobre el canal Magdalena.
Entonces, era (o es) probable que los belgas y Romero se quedasen (o se queden) afuera. Y los belgas, tal como sucedió durante el genocidio perpetrado por Leopoldo II en el Congo, nunca le esquivaron al crimen.
En fin, uno no cree en las brujas pero el tema es que pasan escobas volando a cada hora.

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