Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística -DANE- de Colombia, el país hermano ingresó a la pandemia con 3,8% de inflación anual en el 2019 y con un crecimiento promedio anual del PBI del 3,8%, habiendo crecido su economía durante veinte años consecutivos desde 2000 a 2019 (son veinte años).
Si, la economía colombiana creció durante veinte años consecutivos y tuvo una inflación muy baja. O sea, números inmejorables.
Pero esos no son los únicos números, porque la pobreza en el 2019 fue del 35,7%, la indigencia del 9,6% y la desigualdad mostró un Coeficiente de Gini del 0,505%, el más alto de América Latina después de Haití y el séptimo más alto del planeta. O sea, la desigualdad es brutal.
Con respecto al Gini, recordemos que este coeficiente se mide en un rango de 0 a 1, donde cero significa que todos tienen el mismo ingreso y 1, que una persona concentra todos los ingresos. Cuanto más elevado es el coeficiente, mayor es la desigualdad.
Bueno, la raíz de la crisis y la revuelta en Colombia tiene que ver con eso, crisis detonada a partir de una propuesta de reforma tributaria que se proponía aumentar en 2% del PBI la recaudación (25 billones de pesos colombianos) fiscal pero que pretendía hacer más regresiva aún la estructura tributaria, aumentando la carga fiscal sobre los sectores medios y pobres, incrementando la base imponible del IVA colombiano y la carga tributaria del impuesto a la renta sobre las personas físicas, todo en un contexto de pandemia que hizo caer el PBI un 6,8% en el 2020, y que llevó el desempleo a 14,2% para el primer trimestre del 2021, la pobreza del 35,7% al 42,5%, la indigencia del 9,6% al 14% y la desigualdad del 0,505 al 0.538, todo esto en el 2020.
Bueno, en conclusión, hay que decir que el estado de situación de Colombia deja dos enseñanzas:
1) Los equilibrios macroeconómicos son importantes, pero por si mismos no dicen nada sobre el estado de situación en torno a la equidad y a la exclusión social.
2) Los gobiernos conservadores tienen margen para cristalizar la desigualdad estructural, pero tienen muy poco margen para descargar los efectos de una crisis en los sectores medios y en los sectores de ingresos bajos. Siempre hay un límite. Y bueno, es para celebrar la reacción del pueblo y la juventud colombiana haciendo tronar el descontento y, por qué no, el escarmiento, más aún ante la salvaje represión desatada por el gobierno del uribista Duque.
En fin, al pueblo de la Gran Colombia de Bolívar y Gaitán, Salud!