martes, 26 de enero de 2021

Inflación y emisión monetaria (II)

El Banco Central Japonés viene emitiendo moneda a un ritmo salvaje desde el 2015 a la fecha, a los fines de estimular a la recesiva economía nipona.

El 2020 no fue la excepción teniendo en cuenta las necesidades derivadas de la pandemia.

Los estimulos fiscales y monetarios vienen siendo de casi el 15% promedio de la base monetaria todos los años, en un contexto de inflación inexistente.

¿Y qué pasó con la inflación japonesa? ¿Se disparó y se convirtió en hiperinflación según el manual libertario?

Para nada. La tasa de inflación promedio de los últimos cinco años ha sido del 0,8% anual, jojojo.

Bueno, tal como venimos repitiendo hasta el hartazgo, el tema es que si un aumento en la cantidad de dinero (oferta de dinero) vía emisión va acompañado de un aumento semejante en la demanda de dinero de la economía (para ahorro con fines preventivos, por ej), el efecto de la inflación es neutro. Y la sociedad japonesa, muy influida por la cultura samurai, es muy aficionada al ahorro.

Por otro lado, y siendo un factor de consideración que siempre se omite, la velocidad de circulación del dinero en el país oriental es muy baja debido a que el consumo no hace "pum para arriba" por lo anteriormente mencionado. O sea, las transacciones no se mueven mucho al haber más circulante.

Y todo esto sin considerar el análisis de los canales por medio de los cuales la emisión de moneda puede llegar a ser inflacionaria (el canal cambiario en la Argentina, via aumento en la demanda de dólares por "exceso" de pesos, con salto en el valor del dólar, por ej), lo cual siempre lleva a concluir que la emisión de moneda per se (por si misma) no es inflacionaria y que para que sea inflacionaria se tienen que verificar algunos o varios hechos y fenómenos. O sea, el tema es más complejo de lo que se supone. En conclusión: La inflación es un tema más complejo de lo que se supone, un tema muy complejo para dejar que solo lo enseñen libertarios estrafalarios.

P/D. También hay que decir esto: La relación de causalidad entre inflación y emisión es a la inversa de lo conocido. La inflación es causante de emisión, porque hace un año para comprar un producto necesitaba $ 100, o sea, un billete de cien. Ahora necesito un billete de $ 100 y otro de $ 50, dos billetes (más cantidad de dinero) porque el producto tiene un precio de $150.

Entonces, la relación de causalidad es a la inversa, a mayor inflación, necesito más emisión, para que la cantidad de dinero en términos reales no se caiga.

jueves, 21 de enero de 2021

Inflación y emisión monetaria

Hoy un empresario pyme cordobés se quejaba de la aceleración inflacionaria y le echaba la culpa a la emisión monetaria durante el 2020.

Como teníamos algo de tiempo (lo cual es raro), le mostré algunas cifras, a saber:

# La Base Monetaria M2 (dinero en poder del público + depósitos en cuenta corriente) llegó al 8% del PBI en el 2019, uno de los guarismos más bajos de la historia (el promedio de los últimos veinte años, es del 13%).

# La Base Monetaria M3 (M2 más depósitos en plazos fijos) llegó al 15% del PBI en el 2019, cuando el promedio de los últimos años era del 19%.

Entonces, claramente pudo observar que la economía argentina estaba desmonetizada, es decir, no había una moneda en la calle debido a la política monetaria contractiva del macrismo. Allí empezó a entender por qué las ventas se le desplomaron ese año, Entonces, pudo ver que HABÍA MARGEN PARA EMITIR MONEDA.

Siguiendo con el repaso, vimos que durante el 2020 el BCRA emitió $ 2 billones para asistir al Tesoro, el cual necesitó financiar los gastos de la pandemia, pero que $ 1,4 billones de pesos (de esos $ 2 billones) fueron aspirados por el BCRA mediante la esterilización de emisión usando lelic y pases, entonces, pudo ver que la base monetaria solo aumentó en $ 600.000 millones, es decir, un 30% en un año, llegando el M2 al 13% del PBI en diciembre de 2020 y el M3 al 22% del PBI en diciembre de 2020, es decir, AL PROMEDIO de los últimos quince años. O sea, a valores normales.

Entonces, resignado comenzó a reconocer que la inflación tiene componentes ajenos a la emisión (como los costos y el dólar) porque lo sabe debido a su experiencia empresarial. Entonces, lentamente fue mutando de loro repetidor mezclado con gorila a ser humano racional, para terminar exclamando "si, es así como vos decís". 

Y de penalidad por su gori-lorismo irreflexivo, tuvo que pagar el café.

En fin.

sábado, 16 de enero de 2021

Precio de los combustibles

El precio de los combustibles líquidos depende de un conjunto de variables: Tipo de cambio, precio del barril Brent (hoy en u$s 50), precio de los biocombustibles (la nafta se corta en un 12% con bioetanol y el gasoil en un 10% con biodiesel), costo de los aditivos, costos de exploración, extracción, producción, distribución y comercialización, margen bruto de los actores de la cadena e impuestos (nacionales, provinciales y tasas municipales). 
Bueno, la cuestión es que los impuestos (IVA, IIBB, ICL, IDC) representan el 40% del precio total y la suba inaugurada hoy obedece a actualizaciones en el ICL (impuesto a los combustibles líquidos) y en el IDC (impuesto al dióxido de carbono), la cual va a repercutir en la inflación, sobre todo por el lado del gasoil que es un insumo de uso difundido. 
A propósito de eso, y conforme a cálculos y mediciones, se ha observado que por cada 1pp de aumento en los combustibles, la tasa de inflación sube 0,05 pp. 
Entonces, en un contexto de salarios que ajustan nominalmente por debajo de la inflación, perdiendo poder de consumo, urge hacer sintonía fina y revisar esquemas tributarios jodidos cuyos costos siempre termina pagando el ciudadano de a pie con el precio que paga por los bienes y servicios que compra. Y acá, el Estado regulador absoluto del mercado petrolero domestico y principal accionista de la petrolera líder del mismo, tiene la responsabilidad absoluta, ya que no puede clavarle a la gente otro aumento en los combustibles por actualización de un par de impuestos pedorros. 
En fin.

miércoles, 13 de enero de 2021

Acuerdo de la Provincia de Córdoba con los acreedores

Celebra el gobernador de la Provincia de Córdoba por haber acordado con los acreedores en tiempo de descuento. Lo que si, cero autocritica por no haber evaluado correctamente la exposición cambiaría a la que nos sometía el modelo macroeconómico de su amigo Mauricio, modelo de apertura irrestricta de la cuenta capital del balance de pagos y de desregulación del mercado cambiario. Era recontra sabido que se venía un overshooting, sin embargo estos locos le dieron para adelante, nominando en dólares el 90% de la deuda de la provincia y emitiendo bonos de corto plazo que amortizan todo el capital junto. Son amateurs en el análisis macro y gestionan la provincia como almaceneros.

lunes, 11 de enero de 2021

Finanzas provinciales

El problema con los gobernadores es que saben de Finanzas, pero no saben de Economía.

Saben de Finanzas porque entienden que las provincias no pueden emitir pesos, por lo tanto tienen que tener la caja equilibrada.

Pero no saben de Economía, ni de política cambiaria, porque ignoraron (o se hicieron los que ignoraban) que en un contexto macroeconómico de tipo de cambio desregulado y de restricción externa, tarde o temprano se venía el sudden stop (salida masiva de capitales) y el overshooting (salto abrupto del tipo de cambio), tal como sucedió durante el macrismo pasando el dólar oficial de $20 a $60 en tres super saltos. 

De haberse manejado con más seriedad esto, la política de endeudamiento en moneda dura (dólares) hubiese sido más prudente, porque además de no poder emitir pesos, las provincias tampoco pueden emitir dólares (De perogrullo).

En consecuencia, hoy tenemos cinco provincias argentinas en default (hoy se agregaría una provincia mediterránea), tres provincias por caer en las próximas semanas y cuatro provincias que reestructuraron sus deudas poniendo como garantía regalías petroleras. 

En fin. Así estamos.

viernes, 8 de enero de 2021

¿Por qué sube el PRECIO DE LA CARNE?

¿Por qué anda por Júpiter el PRECIO DE LA CARNE, visitando a los  asteroides que amenazan la Tierra, a la vez que amenaza con detonar la mesa de los argentinos?

En primer lugar hay que decir que en la Argentina el precio de los alimentos siempre aumenta más que el promedio del resto de los precios y esto siempre tira la pobreza para arriba dada la importancia que tienen los alimentos en la Canasta Básica Total. Esto obedece a cuestiones estructurales de nuestro sistema productivo, ligadas al hecho de que la carne y los alimentos forman parte de la canasta alimenticia de los argentinos y, a la vez, forman parte también de la canasta exportadora, entonces siempre se presenta una puja acá entre necesidades del mercado interno y las necesidades del mercado de exportación generador de divisas.

Veamos algunos números, proporcionados por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA):

# El precio de la carne vacuna aumentó un 74,8% en los últimos doce meses, y un 19,9% en el mes de diciembre. 

# Dentro de los cortes, el asado de tira aumento un 93,1% en los últimos doce meses y un 29,4% en el mes de diciembre último, valiendo hoy $ 560.-  Una locura.

# El precio del ternero vivo pasó de $ 100 el kg en marzo a $ 150 el kg en noviembre.

# Esos aumentos se dieron en un escenario en el cual se produjeron en el 2020 2,9 millones de toneladas de res con hueso, la mayor producción de los últimos once años.

Entonces, ¿Qué es lo que explica el aumento sideral del precio de la carne siendo que la producción aumentó?

Acá la explicación tiene que ver con que pasaron simultáneamente dos cosas:

1) Aumentó la demanda de exportaciones de carne en un +8% en el año, con China traccionando fuerte, a la vez que el volumen de carne que se destina al mercado interno cayó un -0,5%.

Esto significó que la demanda de exportaciones en relación al total de la producción de carne pasó de representar el 25,8% en marzo al 30,6% en noviembre. Entonces, hay menos carne para abastecer al mercado interno.

2) Aumentó el precio internacional del maíz, el alimento base del ganado que se engorda en feedlot, de modo tal que eso impactó en el precio del maíz en el mercado interno, pasando de $ 8 el kg en marzo a $ 15 el kg en noviembre, casi el doble. En consecuencia, al aumentar el precio del maíz, aumentan los costos de producción de la carne, lo cual se empuja el precio hacia arriba.

En conclusión, hoy hay más oferta de animales, pero la demanda de exportación crece en mayor proporción y entonces queda menos oferta para el mercado interno. Y esa presencia mayor de las exportaciones empuja los precios al consumidor local para arriba. Por otra parte, el sideral aumento del precio internacional del maíz (pasó de u$s 120 la tn a u$s 200 la tn) repercutió en los precios domésticos y, por ende, en los costos de producción y los precios de la carne vacuna. 

En este punto referido al maíz, convendría subir la alícuota de la retención a la exportación de maíz del 12% actaul al 18%, para tener un mayor desacople del precio internacional en relación al precio interno, de modo tal de bajar el precio local del maíz y el costo de la producción de carne.

Y en relación al volumen de la exportación de carne, los poderes públicos deberían orientar de mejor manera al mercado para buscar ese delicado equilibrio entre la necesidad de exportar más para tener más divisas y la necesidad de garantizarle a la población el acceso (en cantidad, calidad y precio) a un elemento sustancial en la mesa y la dieta del pueblo argentino.

martes, 5 de enero de 2021

Proyección del PBI

¿Qué decir de la economía argentina? Qué recién al final del mandato de Alberto, diciembre de 2023, la torta va a recuperar el tamaño de diciembre de 2019, que dicho sea de paso, se trataba de una torta reducida por el macrismo en un 6% en relación a la del 2015, que dicho sea de paso, era apenas más grande (muy poco más, que la del 2011), todo eso en un escenario en el cual la población viene creciendo entre 450.000 y 500.000 personas por año. 

Entonces, no solo tenemos un conflicto distributivo cada vez más severo (con un piso de inflación promedio anual del 35%, siendo la inflación el resultado de esa puja distributiva) sino que también tenemos un conflicto productivo irresoluble, porque como sociedad decidimos que la torta no crezca más. 

Mientras tanto, hay u$s 300.000 millones en activos externos propiedad de argentinos afuera del país o dentro del país debajo del colchón. 

Así estamos.