El 20 de junio de 2018, seis días después de que Sturzenegger se fugara del Banco Central en medio del descalabro cambiario, macroeconómico y financiero más caótico de los últimos 17 años y habiéndose patinado u$s 15.000 millones en dos meses y medio financiando salida de capitales para saciar a la corrida que comenzó en abril de ese año, los filibusteros globales de MSCI ascendían a la Argentina a categoría de "País Emergente" en lo financiero y en lo bursátil.
Hoy, en junio de 2021 y durante la semana que se va, MSCI nos degradó fuera de categorización, asignándonos el rótulo de "Standalone", o sea, de "Mercado Independiente" fuera del circuito de las finanzas globales, a pesar de que hace seis meses que el BCRA viene recuperando reservas brutas y reservas netas, habiendo recomprado u$s 6.400 millones entre diciembre/20 y mayo/21 y en medio de un puente exitoso con el Club de París. Y encima, con la deuda con bonistas reestructurada y la negociación con el FMI intacta y en medio también de un esfuerzo gigantesco y fructífero para equilibrar la macroeconomía, con números que vienen mejorando en todos los frentes.
No obstante eso, y a pesar de lo narrado, sobrevino la degradación por parte de MSCI con el correlato de indignación en la prensa acólita al poder (real).
En fin. Surrealista, como casi todo con lo cual se intenta horadar, más allá de errores no forzados, al gobierno actual.