La Presidencia viene manejando la situación con prudencia. Y eso es valorable porque siempre la prudencia, en toda época y lugar, ha sido la virtud más subestimada.
La manta para abrigar el problema, es corta. Muy corta. No es posible tapar la cabeza y los pies al mismo tiempo. Entonces, encontrar el óptimo es muy complejo y casi toda decisión termina siendo sub-óptima.
¿Qué se puede decir desde la economía al respecto? Se puede decir que por 21 días el Tesoro del Estado Nacional puede poner una torta de plata para subsidiar a los damnificados por restricciones o por un eventual toque de queda de 22 a 06 y puede poner plata también para cubrir a los damnificados ante una eventual suspensión de la presencialidad escolar, dos medidas que tal vez sean atinadas ante un escenario en el que se han triplicados los casos. De última, todavía queda algo de margen para absorber sobrante monetario.
Pero estamos hablando de 21 días (un mes como mucho). Después, ya no habrá margen (nada), entonces con buen tino se viene calibrando que hacer y cuando hacerlo.
Hay que confiar en la conducción gubernamental, la cual todavía está a la altura de las circunstancias.
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