Se evitó el default, pero también se evitó una sangría de reservas que iba a generar mucha inestabilidad, disparando más presiones inflacionarias y quitándole dólares a la economía argentina que son necesarios para crecer. Se salió del laberinto por arriba, como enseña el manual.
¿De qué hablamos? El Ministerio de Economía consiguió estirar el plazo para reestructurar la deuda con el Club de París, la cual venció a fines de mayo y la fecha para que se produzca el default se aproximaba y apremiaba. Ahora hay tiempo hasta marzo de 2022 para negociar una reestructuración, y en lugar de tener que hacer frente a un pago de u$s 2.400 millones de contado, solo habrá que erogar u$s 430 millones de acá a fin de año.
Ni pago de contado ni default. Y se consiguió.
Para destacar.
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