En un contexto de abundante liquidez de dólares en el mundo, por la inyección de dinero que han hecho el Tesoro de USA y la FED para hacer frente a la pandemia, el dólar inevitablemente se devalúa, o sea, se abarata. Y al abaratarse, teniendo en cuenta que el precio de referencia de los commodities se forma en Chicago, la soja, que cotiza en esa moneda, se vuelve más barata en términos relativos (entiéndase bien, en términos relativos).
Eso a su vez determina que a China le salga más barato comprar soja, porque le sale más barato comprar dólares, por lo tanto mejora la demanda de estos commodites y eso se traduce en una suba de precios.
Entonces, eso es lo que está sucediendo con la soja (devaluación del dólar y aumento de la demanda china) cuya posición para mayo alcanzó los u$s 601.50 en el Mercado de Chicago, habiendo subido su precio un 100% en los últimos doce meses.
Otro tanto sucede con el maíz, el trigo y el resto de los commodities.
Se calcula que, como consecuencia de esto, a la Argentina le van a ingresar casi u$s 12.000 millones adicionales a los previstos para la cosecha de la campaña 20/21, dólares que van a ingresar al mercado cambiario local, lo que va a fortalecer la posición de reservas del BCRA.
Una buena entre tantas malas.
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