Un poco de recorrido en clave económica, a un día del 24 de marzo:
La economía argentina, aún con restricción externa y en dinámica de la EPD (Estructura Productiva Desequilibrada) de Marcelo Diamand, creció en 1967, en 1968, en 1969, en 1970, en 1971, en 1972, en 1973 y en 1974, cerrando ese año, además, con un pobreza del 3,8% según una EPH que se hizo en el GBA, con y una tasa de desempleo del 4,2% en el GBA según esa misma EPH. O sea nada. Además, el factor trabajo se llevaba el 49% del ingreso nacional.
Después vino el martillazo del Rodrigazo en 1975, apareciendo la inflación de tres dígitos en la economía argentina en ese año, y luego el cambio de ciclo del modelo de desarrollo y del patrón de acumulación en la economía argentina con el desastre económico, social, productivo, cultural y humanitario de la última dictadura.
Allí se incuba y nace la pobreza estructural, el desempleo crónico, la inflación como problema insoluble, el endeudamiento sin fin en divisas y el subdesarrollo productivo.
Hoy, a 45 años, con avances y retrocesos, todavía estamos intentando sacar la cabeza del agua, si bien por algunos períodos pudimos hacerlo.
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