Sin crecimiento de la actividad económica, no hay estabilidad (solo equilibrio inestable en el mejor de los casos) y sin estabilidad, se dificulta el crecimiento económico.
En ese marco, Martín Guzmán decidió con buen tino, recordar que durante el 2021 el tipo de cambio sólo va a ajustar en lo nominal un 24%, por debajo de la inflación proyectada del 29% y por debajo de la inflación real, que no va a ser menor al 40%. Ese anuncio descomprimiría ajustes de precios por expectativas de devaluación y aquietaría la demanda de dólares con motivos especulativos. Al menos en el corto plazo. No obstante la perspectiva cortoplacista que rodea a todo esto, se trata de una decisión acertada.
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