¿Por qué anda por Júpiter el PRECIO DE LA CARNE, visitando a los asteroides que amenazan la Tierra, a la vez que amenaza con detonar la mesa de los argentinos?
En primer lugar hay que decir que en la Argentina el precio de los alimentos siempre aumenta más que el promedio del resto de los precios y esto siempre tira la pobreza para arriba dada la importancia que tienen los alimentos en la Canasta Básica Total. Esto obedece a cuestiones estructurales de nuestro sistema productivo, ligadas al hecho de que la carne y los alimentos forman parte de la canasta alimenticia de los argentinos y, a la vez, forman parte también de la canasta exportadora, entonces siempre se presenta una puja acá entre necesidades del mercado interno y las necesidades del mercado de exportación generador de divisas.
Veamos algunos números, proporcionados por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA):
# El precio de la carne vacuna aumentó un 74,8% en los últimos doce meses, y un 19,9% en el mes de diciembre.
# Dentro de los cortes, el asado de tira aumento un 93,1% en los últimos doce meses y un 29,4% en el mes de diciembre último, valiendo hoy $ 560.- Una locura.
# El precio del ternero vivo pasó de $ 100 el kg en marzo a $ 150 el kg en noviembre.
# Esos aumentos se dieron en un escenario en el cual se produjeron en el 2020 2,9 millones de toneladas de res con hueso, la mayor producción de los últimos once años.
Entonces, ¿Qué es lo que explica el aumento sideral del precio de la carne siendo que la producción aumentó?
Acá la explicación tiene que ver con que pasaron simultáneamente dos cosas:
1) Aumentó la demanda de exportaciones de carne en un +8% en el año, con China traccionando fuerte, a la vez que el volumen de carne que se destina al mercado interno cayó un -0,5%.
Esto significó que la demanda de exportaciones en relación al total de la producción de carne pasó de representar el 25,8% en marzo al 30,6% en noviembre. Entonces, hay menos carne para abastecer al mercado interno.
2) Aumentó el precio internacional del maíz, el alimento base del ganado que se engorda en feedlot, de modo tal que eso impactó en el precio del maíz en el mercado interno, pasando de $ 8 el kg en marzo a $ 15 el kg en noviembre, casi el doble. En consecuencia, al aumentar el precio del maíz, aumentan los costos de producción de la carne, lo cual se empuja el precio hacia arriba.
En conclusión, hoy hay más oferta de animales, pero la demanda de exportación crece en mayor proporción y entonces queda menos oferta para el mercado interno. Y esa presencia mayor de las exportaciones empuja los precios al consumidor local para arriba. Por otra parte, el sideral aumento del precio internacional del maíz (pasó de u$s 120 la tn a u$s 200 la tn) repercutió en los precios domésticos y, por ende, en los costos de producción y los precios de la carne vacuna.
En este punto referido al maíz, convendría subir la alícuota de la retención a la exportación de maíz del 12% actaul al 18%, para tener un mayor desacople del precio internacional en relación al precio interno, de modo tal de bajar el precio local del maíz y el costo de la producción de carne.
Y en relación al volumen de la exportación de carne, los poderes públicos deberían orientar de mejor manera al mercado para buscar ese delicado equilibrio entre la necesidad de exportar más para tener más divisas y la necesidad de garantizarle a la población el acceso (en cantidad, calidad y precio) a un elemento sustancial en la mesa y la dieta del pueblo argentino.
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