martes, 3 de noviembre de 2020

A propósito de la cuestión de la tierra en la zona pampeana

A propósito de la cuestión de la tierra en la zona pampeana (la zona extrapampeana merece otro análisis), y en función a lo que uno puede observar en los datos ofrecidos por el Censo Nacional Agropecuario del 2018, hay que decir algunas cosas:
# En el "campo" argentino se han producido importantes transformaciones durante los últimos 30 años sin que deje de existir el proceso de concentración.
# Ese proceso de concentración no está tan estructurado como antes alrededor de la propiedad de la tierra sino que hoy está determinado por un proceso de concentración y control de la producción.
# Esa transformación implicó un aumento notable de la productividad en el campo: A comienzos de los setenta se producían 38 millones de toneladas y hoy se producen 140 millones de toneladas, no obstante con un alto costo en materia ambiental desde la adopción del paquete soja transgenica-siembra directa y glifosato.
# Esa concentración de la producción determinó que por un lado haya más hectáreas en producción y explotaciones de mayor escala, pero menos establecimientos, acompañado esto por la casi desaparición de la agricultura familiar (aquellas que poseen hasta 25 hectáreas).
# Entonces, se produjo un aumento en el tamaño medio de las explotaciones (de 469 hectáreas en 1988, a 680 hectáreas en 2018) y las megaempresas que controlan más de 200 mil hectáreas, productoras de commodities agrícolas para el mercado externo, no superan las diez o doce firmas: Grupo Los Grobo, Cresud -Irsa-, MSU -Manuel Santos Uribelarrea Balcarce-, Adecoagro -Soros-, Arcor, Aceitera General Deheza -Urquía-.
# Junto a todo esto, surgió una capa de de productores "expulsados" de la producción pero que retienen la tierra. Son ex productores que no contaron con financiamiento ni capital para incorporar las nuevas tecnologías o porque les resultaba más beneficioso y mutaron en rentistas de la tierra (rentando los campos a pools de siembra o grandes empresas agropecuarias) los cuales, sin embargo, gozan de importantes ingresos. Son los típicos "productores" que se la pasan todo el día en los bares de las localidades de la zona pampeana gorileando y disfrutando de un buen vermú.
# En cuanto a los trabajadores, el obrero rural permanece precarizado y con bajos salarios, habiendo disminuido numéricamente producto de la mecanización y dependiendo cada vez más de los contratistas.
Entonces, a modo de conclusión, si bien la propiedad latifundista por un lado y el modelo de los pools de siembra y de las empresas que concentran la producción por el otro, formalmente son dos modos distintos de concentración del capital agrario y aunque los pools no son los propietarios mayoritarios de la tierra, sí se erigen como los concentradores de su uso y del control del proceso productivo
Entonces, el proceso de concentración, lejos de detenerse, ha adquirido nuevas formas.
Ni hablar de la tremenda concentración existente en el eslabón del acopio y venta externa de la producción de granos procesados y sin procesar, eslabón clave a la hora de la generación de divisas, pero esa ya es otra cuestión que ya ha sido analizada cuando hablamos de Vicentin y que merece ser tratada en sucesivos post.
Bueno, en fin. Sigue estando lejos el "campo" de la posibilidad de una mayor democracia económica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario